jueves, 21 de abril de 2016

Cuando Inti le asoma....


Pomposo en su fuego espiritista,
el Sacro Còndor del Trono del Sol corre los limites vitales
imperial consorte de La Vida
erguido como sable de héroe mártir,
e invicto en las lides de la interna,
con jeanes blancos, botas y camisa recia
el bardo princeps caribe-andino
es peinado por las huríes en los jardines del Templo mayor:
recita.


Augusta fue esa tarde tórrida,
turbia por su temple tramoyista
parida por un Santo Guerrero
que en plenitud de su verso
sin escatimar perfección verborragia
da salida a sus pretorianos:
el Conde y el Deslenguado Vacacional y onanista
(este, adicto al absenta, la interna y la jihad):
fantasmas harapientos, esqueletos en ruinas
mortajas albinas indicando el vicio y la revolución
y, por el costado de Los Andes
desde las rías vivientes de La Amazonia
nadando desde el manantial de lo mas bello, El Caribe,
los zombis entregados al poder de la poesía cabalgan,
aullando extáticos
arrancan corazones al nacional ser:
plan de desenfreno y baile en el fuego,
es El Tlatoani maestro,
el empirista estricto en cuanto a la falopa y el alcohol,
ahora levita en su yoga gaucho azteca:
un mantra de peyote, vino y clamor.

Rodillas en tierra y frente en el piso,
Disgregación etérea y nirvana con envión
Reza, cautiva e implora al Sol
Agradece la torcedura de la física
Y toda la riqueza que por piratear guardò en su galeón.
Yo os digo, “nada se pierde todo se desfonda”
El cuerpo es un envase circense,
La vida la comedia del mal
La conjugación de los vibrares
El afinamiento del alma con el axis mundi del sol
El guerrero sagrado se forja

En la fe, la èpica y el valor.